Devocionales DOMINGO DEVOCIONAL

Valientes buscadores de la santidad

Desde chica he escuchado que ser cristiano no es para cobardes y en los últimos años he comenzado a descubrir por que. Es mucho más fácil y requiere menos de uno mismo, el seguir a la corriente. Defender el nombre de Cristo y mantener nuestra santidad, cada vez se vuelve una campaña más difícil. El mundo está obstinado en seguir ofendiendo a Dios y ante tanta presión probablemente creamos que es hora de tirar la toalla, pero es ahí donde el ejemplo de Daniel debe de inspirarnos a seguir adelante.

“Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.” – Daniel 1:8

Me parece sumamente hermoso este versículo por que nos habla de:

  1. Un corazón que ama y respeta a Dios

    Daniel buscó mantener su pureza porque amaba a Dios. Su amor es el que lo impulsa a respetar sus mandamientos.  Daniel había sido llevado a Babilonia junto con otros príncipes. La Biblia dice que estos eran “enseñados en toda sabiduría”. Por el comportamiento de Daniel y sus amigos,  podemos concluir que todos ellos conocían a Jehová y su ley. Sin embargo sólo 4 de estos príncipes deciden mantenerse santos. Muchas personas alrededor de nosotros conocen o han conocido a Dios, pero han decidido vivir una vida apartada de Él. Probablemente la presión social del momento era muy fuerte, pero Daniel, Ananías, Misael y Azarías decidieron hacer lo correcto.
    En muchísimas ocasiones lo correcto no será lo más fácil de hacer. Para ellos lo más fácil era adaptarse al nuevo estilo de vida que debían llevar. No obstante deciden aferrarse a su fe y a lo que saben que es bueno. Cuando amamos a Dios buscamos hacer lo que le agrada y apartarnos de lo que no le agrada, aún cuando todos hacen lo contrario.
    Constantemente me encuentro ante discusiones en los que una parte fundamental de mi fe se ve ridiculizada o atacada. Lo más sencillo es quedarse callado, pero lo correcto es expresar nuestra posición ante lo que se discute. Requiere de valentía, sí, porque es difícil ir contra la corriente, pero es lo que Dios exige de nosotros.

     Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.” – Jeremías 15:19

  2. Un carácter recto

    Daniel vivía en rectitud, y en estos versículos vemos los primeros indicios de ello. Su carácter recto no se limita a su etapa temprana de vida, si no que se sigue desarrollando en su adultez.

    “Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él.” – Daniel 6:4

    Una vida recta es una vida íntegra, en la que cada parte de nosotros va de acuerdo al corazón de Dios. Y vaya que es difícil. Pero no vamos solos en la búsqueda de esta rectitud. Dios va con nosotros, y con Él no podemos ser vencidos.

  3. Un hombre valiente

    Daniel estaba llegando a un nuevo país, era extranjero y pertenecía al pueblo conquistado. Sin embargo nada de eso le impide levantar su voz y pedir que le permitan mantenerse sin mancha. En lo personal desconozco si hacerle el fuchi a la comida del rey era un insulto, pero creo que de así haber sido, Daniel de todas maneras hubiera mantenido su convicción, porque como vemos más adelante, el era valiente.

    “Todos los gobernadores del reino, […]  han acordado por consejo que promulgues un edicto real y lo confirmes, que cualquiera que en el espacio de treinta días demande petición de cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones. […] Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.” – Daniel 6:7,10

    Daniel no dejó su fe por miedo, si no que se mantuvo firme en su relación con Dios. Que bello compromiso y reflejo de confianza.
    Ser valiente, significa confiar en que Dios nos sostiene. Daniel sabía que los gobernadores se darían cuenta de que él estaba orando, pero también sabía que Dios estaba de su parte y que Él lo iba a defender.

Pero sobre todas las cosas, lo que más llama mi atención en este versículo es la parte que dice:

“El propuso en su corazón”

La Biblia dice que de la abundancia del corazón habla la boca (Lucas 6:45). El corazón de Daniel abundaba de Dios.

“En el agua se refleja el rostro, y en el corazón se refleja la persona.” – Proverbios 27:19

Todo lo que vimos que se refleja en Daniel tiene que ver con Dios.

¿Las personas ven a Dios en nosotros? ¿Estamos motivando a otros a ser valientes?

La iniciativa de Daniel impulsa a sus amigos a hacer lo mismo y a apartarse de lo impuro.

Muchas veces lo único que se necesita es 1 persona que lo haga lo bueno, para que otras se sumen, y para eso se necesita valentía. Ser el único haciendo lo agradable delante de Dios es difícil. Nos sentimos aislados. Pero podemos tener la fuerte convicción de que nuestra santidad nos acerca más a Dios. No estamos solos.

“Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” Josué 1:7-8

Cada vez que nos enfrentamos a situaciones difíciles, recordemos las palabras de Dios para Josué y apropiémonos de ellas. Seamos valientes y esforzados en nuestra fe, vivamos una vida que agrade a Dios como lo fue la vida de Daniel. Y no nos amoldemos a este mundo sólo porque es lo más sencillo.

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Es mucho más fácil seguir a la corriente. Mantener nuestra santidad cada vez se vuelve una campaña más difícil que requiere que seamos valientes.

 

 

 

 

 

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