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Deuteronomio: La segunda ley

Deuteronomio. Las ultimas palabras de Moises

La palabra Deuteronomio significa “la segunda ley”.

Contiene los últimos discursos de Moisés para el pueblo. Estos fueron pronunciados en las llanuras de Moab.

En hebreo, el libro se llama Haddeb-harim, que significa “las palabras”. Se toma como referencia el primer versículo que dice:

“Estas son las palabras que hablo Moisés” (Deuteronomio 1:1).

Bosquejo de Deuteronomio:
Tema Capítulos
1er discurso: Histórico 1-4
2ndo discurso: Legislativo  5-28
3er discurso: Didáctico  28-30

 

Moisés guía al pueblo a la renovación del pacto.

1er Discurso: Histórico

Los discursos iban dirigidos a la nueva generación. Los únicos hombres de la antigua generación que entraron a al tierra prometida eran Josué y Caleb, por lo tanto Moisés hace un recuento de la historia del pueblo.

2ndo Discurso: Legislativo

El 2ndo discurso comienza con la repetición de los 10 mandamientos.

La parte final de esta sección se enfoca en describir las bendiciones que el pueblo recibiría de ser obedientes, y las maldiciones por desobediencia.

La última parte parece ser un resumen de la historia futura de Israel. Al no seguir la ley, Israel sufrirá las consecuencias de la rebelión ahí descritas.

3er Discurso: Didáctico

En el último discurso, Moisés enseña al pueblo como debe vivir cuando entre a la tierra prometida.

Moisés fue príncipe de Egipto sus primeros 40 años, los siguientes 40 fue pastor en el desierto de Madián y los últimos 40 años fue dirigente de la nación de Israel.

Para ver el post anterior de esta serie da click aquí.

Para profundizar más en este tema, ve a acá.

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Deuteronomio. Las ultimas palabras de Moises

Deuteronomio. Las ultimas palabras de Moises

 

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¿Qué es ser santo?

La santidad acaba con las costumbres pecaminosas, nos libera del poder de la carne y desarrolla en nosotros frutos. Pero ¿Qué significa ser santo?

En la Biblia somos llamados en muchas ocasiones a ser santos. En el post de  la semana pasada comenzamos a indagar en este tema.

¿Qué significa ser santo?

La palabra santo viene del griego hagios, que significa: consagrado, apartado, separado de.

Ser santo es separarnos del pecado, apartarnos de lo impuro.

Ser santo es estar limpio de toda contaminación de carne y espíritu (2 Corintios 7:1)

¿Quiénes son santos?

En la Biblia se utiliza la palabra santos muy seguido, sobre todo en el Nuevo Testamento.

 Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén;” – Hechos 9:13

 Aconteció que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida.” – Hechos 9:32

“[…] lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto.” – Hechos 26:10

Los santos, son todos aquellos que han recibido a Cristo en su corazón y que se han apartado del pecado. Personas, que se han apartado del mundo para servir al Señor.

“Saludad a todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo os saludan.” – Filipenses 4:21

 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:” – 1 Corintios 1:2

Bíblicamente, los santos son personas que se han arrepentido de sus pecados y han recibido a Jesus en sus corazones, personas que viven conforme a la enseñanza de Dios y que cada día toman la decisión de apartarse de lo malo.

Es decir, los seguidores de Cristo somos santos.

¿Por qué debemos ser santos?

“pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; […]” – 1 Tesalonicenses 4:3a

El anhelo de Dios para nosotros es que nos apartemos del mal y de la impureza del mundo.

Hemos sido llamados para ello.

 Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos.” – Levítico 20:26

La santidad no es únicamente el deseo de Dios para nosotros, también es su mandato.

Nuestra santidad es testimonio para el mundo de que somos hijos de Dios y coherederos juntamente con Cristo.

Dios es Santo y como hijos suyos debemos serlo también. Él no soporta el pecado, y nosotros tampoco debemos de hacerlo. Nuestra búsqueda de la santidad es una manera de cultivar nuestra relación con Dios.

“La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús.” – Filipenses 2:5

La meta como cristianos es desarrollar en nosotros el carácter de Cristo.

“Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; asidos de la palabra de vida […]” – Filipenses 2:14-16a

Nuestro testimonio da fe sobre nuestra relación con Dios. Es lo que nos diferencia del resto del mundo. La santidad de nuestras almas, es lo que nos hará resplandecer en medio de un mundo perverso.

¿Cómo podemos ser santos?

El primer paso para alcanzar la santidad es ser salvos. Antes del momento de nuestra salvación nuestras almas están marcadas por la mancha del pecado.

Una vez que nos hemos arrepentido por nuestros pecados, y que hemos creído en nuestros corazones que Jesús es el Hijo de Dios. Entonces comienza el proceso de santificación.

“¿Con qué limpiará el joven su camino?

Con guardar tu palabra.” – Salmo 119:9

Hemos dicho que la santidad es apartarse de aquello que no agrada a Dios, pero ¿cómo sabremos qué es lo que no agrada a Dios?

Sólo a través de escudriñar su palabra.

Cuando leemos la Biblia constantemente aprendemos y conocemos más de Dios.Gracias a la lectura conocemos aquellas cosas que Él aborrece y que Él ha llamado impuras. Cosas de las que debemos mantenernos alejados.

La salvación nos hace nuevos hombres otorgándonos una nueva vida en Dios. Nuestra naturaleza pecaminosa muere y somos libres del poder de Satanás.

La santidad acaba con las costumbres pecaminosas, nos libera del poder de la carne y desarrolla en nosotros frutos espirituales.

¿Qué no es la santidad?

  1. No significar que somos perfectos: Dios sigue perfeccionando la obra en nosotros, pero nunca alcanzaremos la perfección, eso es algo reservado para Dios mismo.
  2. No significa que jamás volveremos a ser tentados: Jesús mismo fue tentado, no hay nada malo en que el enemigo quiera tentarnos. La tentación por si sola no es pecado, lo que es pecado es caer en ella.
  3. Y mucho menos significa que no volveremos a pecar: Somos imperfectos, pecaremos muchas veces en nuestra vida. La diferencia es que con Cristo, ya no vivimos vidas pecadoras. Ahora, cuando pecamos, nuestro corazón se arrepiente y busca alejarse de esas actitudes.

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La santidad acaba con las costumbres pecaminosas, nos libera del poder de la carne y desarrolla en nosotros frutos. Pero ¿Qué significa ser santo?

La santidad acaba con las costumbres pecaminosas, nos libera del poder de la carne y desarrolla en nosotros frutos. Pero ¿Qué significa ser santo?

 

 

 

 

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Números: El pueblo infiel

En 2 años Israel llega a la puerta de la tierra prometida. 38 años después, sigue ahí. Números relata la infidelidad del pueblo y su jornada en el desierto.

El trayecto entre Egipto y la tierra prometida fue hecho en 4 etapas:

  1. De Egipto al Monte Sinaí
  2. De Sinaí a Cades-Barnea
  3. En el desierto
  4. De Cades-Barnea a Moab

La primera etapa se narra en Éxodo y Levítico. Las siguientes 3 en Números.

El libro se llama así porque contiene 2 censos del pueblo de Israel. El título hebreo es “Be-midbar” que significa, en el desierto; haciendo énfasis en el contenido que narra la jornada de Israel en el desierto.

Bosquejo de Números:

Tema Capítulos
De Sinaí a Cades-Barnea 1-14
En el desierto  15-20
De Cades-Barnea a Moab  21-36

DE SINAÍ A CADES BARNEA

Censo:

Ocupa los primeros capítulos, se hizo para conocer el número de hombres que podían luchar. Al salir de Egipto el pueblo aún no estaba preparado para la guerra, pero un año más tarde, acampando frente al Monte Sinaí, ya estaban en condiciones de conquistar la tierra prometida.

Las instrucciones:

La primera sección nos da la organización del campamento. Esta sección se ocupa de la santificación del campamento.

Puesto que Dios es santo, su pueblo debe serlo también. El campamento fue planeado con el tabernáculo en el centro, y la tribu de Leví dividida alrededor del mimo, ya que esa era su herencia.

La jornada a Cades-Barnea:

En el segundo año, en el segundo mes, a los 20 días del mes, la nube se alzó del tabernáculo y los Israelitas partieron del Monte Sinaí, a los 11 días llegaron a Cades. Su jornada y larga peregrinación fueron marcadas por las constantes quejas y murmuraciones.

Murmurar contra las providencias de Dios conduce paso a paso a la rebelión y la derrota.
  1. Murmuraciones en Tabera: Rechazan el maná (11)
    La gente extranjera comienza las murmuraciones y pronto todo el pueblo está quejándose. El pecado de la murmuración es contagioso. La conducta del pueblo es castigada con una plaga.
  2. Rebelión de María y Aarón (12)
    Impulsados por los celos, los hermanos de Moisés se rebelan contra él. Miriam es castigada con lepra. La reacción de Moisés es ejemplar, pues permite que sea Dios quien lo redima.
  3. En Cades-Barnea (13)
    Al prepares para conquistar la tierra prometida, Moisés envía 12 espías a explorar la tierra. Su informe desalienta al pueblo y comienzan a murmurar contra Dios.
  4. La rebelión del pueblo en Cades-Barnea (14)
    Al negarse a tomar posesión de la tierra prometida, el pueblo pecó contra Dios; su castigo fue que todo el que fuera mayor de 20 años moriría en el desierto.

EN EL DESIERTO

En 2 años el pueblo llega a Cades-Barnea, a la puerta de la tierra prometida. 38 años después, siguen ahí. Este periodo es como un paréntesis en el plan de Dios para su pueblo. Durante este tiempo Israel cayó en idolatría. A pesar de su carnalidad, Dios no los abandona, y sigue proveyendo maná, agua y vestido.

La rebelión de Coré:

El pecado de Coré fue rechazar la autoridad de Moisés como portavoz de Dios y haberse inmiscuido en el oficio del sacerdotes.

Las quejas en el desierto:

La serpiente hecha por Moisés prefiguraba a Cristo. La serpiente era símbolo de pecado y el bronce del juicio. Cristo fue hecho pecado por nosotros.

DE CADES-BARNEA A MOAB

La jornada:

El viaje a las llanuras de Moab les lleva 5 meses. En Horma los israelitas habían sufrido una derrota humillante. El rey Balac contrata a Balaam para maldecir a los israelitas. Aunque no podía maldecir a Israel, Balaam aconseja a los moabitas y madianitas, como usar la seducción para derrotar a los israelitas.

El censo:

La tierra sería repartida según el censo de las llanuras de Moab. Todo fue una preparación para entrar a la tierra prometida.

Las instrucciones:

Moisés vuelve a instruir al pueblo en cuanto a las ofrendas, fiestas y la ley de votos.

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A partir del próximo martes podrás dar click aquí y ver la continuación de esta serie.

Si quieres ahondar más en este libro da click aquí.

 

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En 2 años Israel llega a la puerta de la tierra prometida. 38 años después, sigue ahí. Números relata la infidelidad del pueblo y su jornada en el desierto.

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Valientes buscadores de la santidad

Desde chica he escuchado que ser cristiano no es para cobardes y en los últimos años he comenzado a descubrir por que. Es mucho más fácil y requiere menos de uno mismo, el seguir a la corriente. Defender el nombre de Cristo y mantener nuestra santidad, cada vez se vuelve una campaña más difícil. El mundo está obstinado en seguir ofendiendo a Dios y ante tanta presión probablemente creamos que es hora de tirar la toalla, pero es ahí donde el ejemplo de Daniel debe de inspirarnos a seguir adelante.

“Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.” – Daniel 1:8

Me parece sumamente hermoso este versículo por que nos habla de:

  1. Un corazón que ama y respeta a Dios

    Daniel buscó mantener su pureza porque amaba a Dios. Su amor es el que lo impulsa a respetar sus mandamientos.  Daniel había sido llevado a Babilonia junto con otros príncipes. La Biblia dice que estos eran “enseñados en toda sabiduría”. Por el comportamiento de Daniel y sus amigos,  podemos concluir que todos ellos conocían a Jehová y su ley. Sin embargo sólo 4 de estos príncipes deciden mantenerse santos. Muchas personas alrededor de nosotros conocen o han conocido a Dios, pero han decidido vivir una vida apartada de Él. Probablemente la presión social del momento era muy fuerte, pero Daniel, Ananías, Misael y Azarías decidieron hacer lo correcto.
    En muchísimas ocasiones lo correcto no será lo más fácil de hacer. Para ellos lo más fácil era adaptarse al nuevo estilo de vida que debían llevar. No obstante deciden aferrarse a su fe y a lo que saben que es bueno. Cuando amamos a Dios buscamos hacer lo que le agrada y apartarnos de lo que no le agrada, aún cuando todos hacen lo contrario.
    Constantemente me encuentro ante discusiones en los que una parte fundamental de mi fe se ve ridiculizada o atacada. Lo más sencillo es quedarse callado, pero lo correcto es expresar nuestra posición ante lo que se discute. Requiere de valentía, sí, porque es difícil ir contra la corriente, pero es lo que Dios exige de nosotros.

     Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.” – Jeremías 15:19

  2. Un carácter recto

    Daniel vivía en rectitud, y en estos versículos vemos los primeros indicios de ello. Su carácter recto no se limita a su etapa temprana de vida, si no que se sigue desarrollando en su adultez.

    “Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él.” – Daniel 6:4

    Una vida recta es una vida íntegra, en la que cada parte de nosotros va de acuerdo al corazón de Dios. Y vaya que es difícil. Pero no vamos solos en la búsqueda de esta rectitud. Dios va con nosotros, y con Él no podemos ser vencidos.

  3. Un hombre valiente

    Daniel estaba llegando a un nuevo país, era extranjero y pertenecía al pueblo conquistado. Sin embargo nada de eso le impide levantar su voz y pedir que le permitan mantenerse sin mancha. En lo personal desconozco si hacerle el fuchi a la comida del rey era un insulto, pero creo que de así haber sido, Daniel de todas maneras hubiera mantenido su convicción, porque como vemos más adelante, el era valiente.

    “Todos los gobernadores del reino, […]  han acordado por consejo que promulgues un edicto real y lo confirmes, que cualquiera que en el espacio de treinta días demande petición de cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones. […] Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.” – Daniel 6:7,10

    Daniel no dejó su fe por miedo, si no que se mantuvo firme en su relación con Dios. Que bello compromiso y reflejo de confianza.
    Ser valiente, significa confiar en que Dios nos sostiene. Daniel sabía que los gobernadores se darían cuenta de que él estaba orando, pero también sabía que Dios estaba de su parte y que Él lo iba a defender.

Pero sobre todas las cosas, lo que más llama mi atención en este versículo es la parte que dice:

“El propuso en su corazón”

La Biblia dice que de la abundancia del corazón habla la boca (Lucas 6:45). El corazón de Daniel abundaba de Dios.

“En el agua se refleja el rostro, y en el corazón se refleja la persona.” – Proverbios 27:19

Todo lo que vimos que se refleja en Daniel tiene que ver con Dios.

¿Las personas ven a Dios en nosotros? ¿Estamos motivando a otros a ser valientes?

La iniciativa de Daniel impulsa a sus amigos a hacer lo mismo y a apartarse de lo impuro.

Muchas veces lo único que se necesita es 1 persona que lo haga lo bueno, para que otras se sumen, y para eso se necesita valentía. Ser el único haciendo lo agradable delante de Dios es difícil. Nos sentimos aislados. Pero podemos tener la fuerte convicción de que nuestra santidad nos acerca más a Dios. No estamos solos.

“Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” Josué 1:7-8

Cada vez que nos enfrentamos a situaciones difíciles, recordemos las palabras de Dios para Josué y apropiémonos de ellas. Seamos valientes y esforzados en nuestra fe, vivamos una vida que agrade a Dios como lo fue la vida de Daniel. Y no nos amoldemos a este mundo sólo porque es lo más sencillo.

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Cuando oramos estamos intimando con Dios, estamos desarrollando nuestra relación Él. Aprendamos a orar correctamente para que nuestra oración sea escuchada.

¿Quieres saber cómo debes orar?

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A partir del próximo domingo podrás dar click aquí e ir a un espacio donde encontrarás más información sobre la santidad.

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Es mucho más fácil seguir a la corriente. Mantener nuestra santidad cada vez se vuelve una campaña más difícil que requiere que seamos valientes.